Existe la idea, bastante extendida, que las verduras son aburridas y no tiene por qué ser así. Con lo saludables que son, lo ricas que están y la cantidad de posibilidades que ofrecen.

Quizás tengamos esta idea porque normalmente ocupan un segundo plano en los platos, su papel suele ser de “acompañante”.

Con esta receta de hoy vamos a intentar darles el papel principal que se merecen y así comenzar a cambiar nuestra visión sobre ellas.

Para preparar esta receta, vamos a utilizar una serie de verduras que, como no, se pueden sustituir por otras según preferencias personales o temporada del año en la que nos encontremos.

La nata, el queso y los huevos le van a dar una consistencia que permitirá convertirla en un plato principal.

 

Ingredientes

1 calabacín mediano
200 gramos de champiñones
1 puerro
150 gramos de espinacas
4 huevos
200 mililitros de nata
150 gramos de queso emmental rallado
Sal
Pimienta negra
Aceite de oliva
Elaboración

Es muy sencilla.

Vamos a comenzar preparando las verduras

Lavamos muy bien el puerro y el calabacín y los partimos en rodajas más bien finas.

Limpiamos los champiñones y también los troceamos.

Una vez hecho todo esto, colocamos a fuego medio una sartén con 4-5 cucharadas de aceite de oliva y echamos los puerros a pochar.

Cuando veamos que ya casi están, incorporamos el calabacín y, cuando notemos que el calabacín comienza a ablandarse, toca el turno de incorporar los champiñones laminados.

Pasados 3-4 minutos, sumamos las espinacas al resto de verduras, removiendo todo el conjunto de verduras de vez en cuando para que se cocinen de forma uniforme.

Listas las verduras, batimos los huevos en una fuente e incorporamos la nata. Volvemos a batir todo, sumamos el queso rallado y salpimentamos al gusto.

Añadimos las verduras pochadas, removemos y volcamos la mezcla en una fuente que habremos forrado con papel vegetal engrasado con un poco de mantequilla, de esta forma podremos desmoldar el pastel más fácilmente.

 

Precalentamos el horno a 160 grados e introducimos la fuente durante 40-45 minutos.

Pasado ese tiempo, comprobamos si el pastel ya está hecho pinchándolo con un tenedor y si el tenedor sale limpio, es que el pastel está hecho.

 

Dejamos que enfríe antes de desmoldar y lo podemos servir acompañado de unos cuencos con mayonesa, salsa tártara, salsa de tomate,…, y que cada comensal elija su salsa preferida.

 

¡Buen provecho!

 

YMI

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