Magdalenas

Encontramos dos versiones para explicar el origen de estos  deliciosos bollos: Una lo sitúa en el camino de Santiago y su cocinera-creadora se llama Magdalena; otra lo sitúa en Francia y su cocinera-creadora se llama Madeleine.

Viendo el nombre de sus cocineras-creadoras no cabe  duda de porqué se llaman estos bollos así

 

Fáciles de preparar, siendo suaves y esponjosas, va a resultar muy difícil resistirse  y no preparar un café o un chocolate que las acompañe para desayunar, para merendar o para cualquier momento del día.

Ingredientes

  • 350 gramos de harina
  • 100 ml de aceite de oliva virgen
  • 100 ml de aceite de oliva 0,4
  • 250 ml de leche
  • 200 gramos de azúcar
  • 3 huevos
  • 1 sobre de levadura
  • Ralladura de 1 limón
  • Una pizca de sal

 

Elaboración

Comenzamos a preparar nuestras magdalenas mezclando en una fuente, con la batidora, los huevos y el azúcar. Batimos todo bien hasta que quede una mezcla esponjosa y homogénea.

Ahora pasamos a rallar el limón e incorporamos la ralladura y la pizca de sal a la mezcla, removiendo para que se integren muy bien.

A continuación, sumamos el aceite y, ayudándonos con la batidora, seguimos preparando la masa.

Le toca el turno a la leche y, cuando veamos que ya está perfectamente incluida en la mezcla, poco a poco añadimos la harina y la levadura, tamizándolas.

Seguimos batiendo hasta que nos quede una masa suave y sin grumos. La dejamos reposar mientras precalentamos el horno a 200 grados y preparamos la bandeja del horno colocando en ella los moldes de papel o de silicona.

En cuanto el horno alcance la temperatura, rellenamos los moldes con la masa, tarea que resultará más sencilla si pasamos la masa a una jarra y la distribuimos en los moldes, llenando cada uno sólo hasta la mitad porque hay que tener en cuenta que la masa, al hacerse, va a crecer bastante.

Espolvoreamos cada una con una pizca de azúcar antes de introducirlas en el horno a 200 grados, durante unos 15 minutos, vigilando un poco el proceso porque cada horno tiene sus peculiaridades y puede ser que el tiempo varíe.

Una vez listas, sacamos la fuente del horno y dejamos enfriar  las magdalenas antes de dar buena cuenta de ellas acompañadas, por ejemplo, de un tazón de chocolate bien caliente.

 

¡Buen provecho!

 

YMI

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