Croquetas de queso azul

 

Las croquetas, una de las recetas más típicas que nos podamos encontrar, representan uno de nuestros platos más populares y que a casi todo el mundo gusta.

La palabra croqueta viene de la palabra francesa “croquer”, porque fue en Francia donde se comenzaron a preparar las primeras croquetas, que no la bechamel, que ya se elaboraba con anterioridad. Dicen por ahí que la bechamel es receta de unos cocineros italianos y que la “copió”, allá por el siglo XVII, un cocinero que trabajaba para Louis de Bechameil, financiero francés (muy rico) y gastrónomo aficionado.

La tradición nos lleva a pensar que las croquetas resultan muy útiles para aprovechar esa carne o esas verduras con las que preparamos el cocido, pero se pueden elaborar con gran variedad de ingredientes (queso, jamón, atún, huevo, gambas, mejillones,…) obteniendo con ello distintos tipos de croquetas y todas deliciosas.

Con una bechamel suave y fina, unos ingredientes elegidos al gusto y un rebozado crujiente, prepararemos unas croquetas con las que se nos hará la boca agua.

 

Ingredientes

100 gramos de harina
750 ml de leche (aproximadamente)
100 gramos de mantequilla
150 gramos de queso azul
1 cucharadita de nuez moscada (opcional)
Sal
Para el rebozado

Pan rallado
Huevos
Para freir

Aceite de oliva virgen
Elaboración

Comenzamos poniendo la mantequilla en una cazuela a fuego suave y, cuando se haya derretido, añadimos la harina poco a poco, removiendo muy bien con una varilla, manteniéndola al fuego durante un par de minutos.

A continuación, sumamos la leche, pero lo haremos en dos tiempos. Primero agregamos un vaso y removemos hasta que se integre bien, formando una masa que quedará espesa y será cuando incorporemos el resto de la leche, revolviendo con la varilla, mezclando muy bien los ingredientes hasta que obtengamos una bechamel fina ¡sin grumos! Que será cuando sumemos el queso azul desmigajado, la nuez moscada (si optamos por utilizarla) y una pizca de sal.

Removemos y mezclamos todo, dejando que se cocine a fuego suave durante unos 8-10 minutos aproximadamente.

Antes de retirar la bechamel del fuego, la probamos por si fuera necesario rectificar el punto de sal.

Una vez retirada del fuego, vertemos la mezcla en una fuente y, ya fría, la tapamos con film transparente para introducirla en la nevera. ¿Cuánto tiempo? Si puede ser hasta el día siguiente, mejor si no entre 3-4 horas.

Bien fría la masa, toca comenzar a preparar las croquetas.

Batimos un par de huevos en un plato y en otro plato colocamos el pan rallado. Con una cuchara cogemos masa y le damos forma con las manos. La pasamos por el pan rallado, a continuación por el huevo, de nuevo por pan rallado y la posamos en una fuente.

Así hasta que acabemos con toda la masa.

Ya preparadas, podemos volver a introducirlas durante unos 15-20 minutos en la nevera para que queden bien asentadas.

Sólo queda freírlas.

Para ello, ponemos aceite de oliva en una sartén, suficiente como para cubrirlas. Cuando esté bien caliente, echamos las croquetas a freír, no muchas a la vez porque  se nos enfriaría  el aceite y no quedarían tan crujientes. Les damos una vuelta y en un par de minutos, cuando ya estén doradas, las sacamos a un plato con papel absorbente para quitarles el exceso de aceite.

¡Listas!

 

Acompaña estas croquetas con una ensalada de patata cocida, atún, maíz, aceitunas y cebolla.

 

¡Buen provecho!

 

YMI

Deja un comentario