Cocido de garbanzos

Es un plato muy apetecible en invierno que podemos servir como plato único, con todos sus ingredientes servidos de una sola vez, o presentado hasta en tres turnos, empezando por el caldo convertido en una deliciosa sopa de fideos, seguido de los garbanzos y la verdura y terminando con la carne, el chorizo…

En cuanto al tipo de garbanzos a utilizar, pues decir que, entre otras, algunas de las variedades que nos podemos encontrar en el mercado están:

Garbanzo pico pardal: de tamaño pequeño, color amarillo, con piel muy fina y suave, textura cremosa. Necesita menos tiempo de cocción.
Garbanzo fuentesauco. De tamaño mediano, color amarillo pálido, piel semirrugosa. Se puede utilizar en cualquier receta.
Garbanzo lechoso: de forma irregular, grueso, alargado y aplanado a sus lados, de color blanco amarillento, muy esponjoso.
Garbanzo pedrosillano: de tamaño pequeño, color amarillo fuerte. Aporta un buen sabor a las sopas.
Garbanzo castellano: de tamaño mediano, color amarillento, sabor suave. Se puede utilizar para variedad de guisos. Es el más corriente.

Ingredientes
• 500 gramos de garbanzos
• 1 puerro
• 2 zanahorias
• 2 patatas medianas
• 250 gramos de carne de ternera (morcillo, por ejemplo)
• 1 zanca de pollo
• 1 hueso de jamón
• 1 chorizo
• Sal

Elaboración

Antes de cocinarlos, los garbanzos necesitan estar a remojo por lo que comenzamos esta receta poniendo los garbanzos a remojar la noche anterior (no menos de 8 horas), cubriéndolos con agua abundante y añadiendo un poco de sal.
Llegado el momento de empezar a preparar la receta, escurrimos los garbanzos y los pasamos a una olla exprés.
Pelamos las patatas y las partimos en trozos grandes.
Toca pelar a las zanahorias, preparar el puerro lavándolo muy bien para que suelte la tierra que suele llevar entre sus capas y partirlo en dos mitades.
Añadimos todas las verduras a la olla.
Sumamos también la zanca de pollo partida en dos mitades (podemos pedir en la carnicería que nos hagan ese favor), el hueso de jamón, el morcillo y el chorizo.
Cubrimos con agua (que sobrepase a todo unos 3-4 dedos, más cantidad de agua, más cantidad de sopa).
De todas formas hay que tener cuidado porque en la olla exprés la cantidad de agua no puede sobrepasar los 2/3 de su capacidad, por seguridad.
Añadimos un poco de sal, es mejor pecar de soso puesto que, al terminar la cocción probaremos el punto de sal y podremos rectificar si fuera necesario.

Cerramos la olla exprés y colocamos al fuego. Cocinamos 35 minutos contados desde que la válvula comience a dar vueltas.

Si optamos por prepararlo en una cazuela de las de toda la vida, nuestro cocido tardará entre 2 h.30’/ 3 h. en estar listo.

Separando y colando parte del caldo obtenido durante la cocción, podemos preparar en una cazuela aparte, una riquísima sopa que se puede servir como entrante.

¡Buen provecho!

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