Café Bombón

Cuenta la leyenda que una vez hubo un pastor que llevaba a sus cabras a pastar por las laderas de Kaffa –Abisinia (actual Etiopía)
Un día sus cabras se extraviaron. Cuando las encontró notó que los animales se mostraban muy agitados y observó que estaban comiendo de unos arbustos que tenían unos frutos rojos.

Decidió probar esos frutos y él mismo comenzó a notarse inquieto y a costarle conciliar el sueño.
Lo contó en su pueblo y el Imam de la mezquita se interesó por el tema probando esas bayas rojas en una infusión y comprobando que sí que podía permanecer despierto toda la noche por lo que decidió dársela a beber a sus discípulos para que permanecieran despiertos durante la oración nocturna.

Sea verdad o no lo que se nos cuenta en esta leyenda, cierto es que se dice que el consumo de café comenzó en Etiopía y de allí se extendió al resto del mundo, llegando a Europa a comienzos del S XVII, teniendo partidarios y también detractores, que lo consideraban una bebida “demoníaca”.
A mediados del S XVII se puede decir que había cafeterías en todas (o casi todas) las ciudades europeas, aceptándose su consumo sin problema alguno ya en el SXVIII.

Empezó a consumirse masticando esas bayas silvestres o preparando infusiones con las hojas del árbol del café.. Sería en el S XVII cuando comienza a prepararse de forma más parecida a la de hoy en día.

Si nos ponemos a hablar de café en taza, en cuanto a tipos de grano que importan, nos encontramos con:

Arábigo: grano de color claro y tamaño grande. Contiene poca cafeína. De sabor suave y agradable.
Existen multitud de variantes cuya diferencia reside en el lugar en el que se cultiva (Moka, Java, Tarrazu,…)

Robusta: grano de color oscuro y de tamaño pequeño. Contiene más cantidad de cafeína. De sabor algo amargo y menos ácido. Su textura más áspera y cremosa hace que sea muy apreciado para preparar café expresso.

¿Cuántos tipos de café podemos preparar? Pues, entre otros:

Expresso: café fuerte, oscuro y aromático.
Capuccino: con una base de café expresso, leche vaporizada y espuma de leche.
Americano: un café expresso al que se le añade una taza más de agua caliente.
Con leche: café puro al que se le añade la misma cantidad de café que de leche.

Y el delicioso café bombón que vamos a preparar a continuación.

Ingredientes

  • Café
  • Leche condensada
  • Nata montada, fideos de chocolate (para decorarlo)

Elaboración

Vertemos leche condensada en el fondo de un vaso de cristal, llenando 1/3 del vaso aproximadamente.

A continuación preparamos el café (mejor si es expresso) y lo añadimos al vaso sobre la leche condensada.

Como tienen diferente densidad, no se mezclarán, quedando el café en la parte superior y permaneciendo la leche condensada en la parte inferior del vaso.

¿Por qué prepararlo en un vaso de cristal? Porque el vaso de cristal nos permite percibir ese contraste que queda tan chulo entre la leche condensada y el café.

Podemos hacerlo todavía más apetitoso agregando nata montada en la parte superior y espolvoreando unos fideos de chocolate.

¡Buen Provecho!

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