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El Chalé de Josele en Astorga

Ubicado muy cerca de los monumentos emblemáticos de la ciudad de Astorga, el Palacio Episcopal de Gaudí y la Catedral, concretamente en la Calle Los Sitios 20, nos topamos con un palacete modernista con servicio de bar y cafetería, además de restaurante, que es al que nos dirigimos. El edificio y su restaurante se denomina “El Chalé de Josele”, al parecer, el nombre de uno de sus dueños que decidió en su momento lanzarse al reto de restaurar una casa señorial con jardín donde más tarde se ha levantado en la parte de atrás un moderno hotel-spa llamado Ciudad de Astorga. El buen gusto arquitectónico y decorativo ya es un primer reclamo para el comensal.

 

En verdad es un emplazamiento privilegiado y único para disfrutar de lo mejor la gastronomía astorgana. Y además con diferentes ambientes en espacios excepcionales bien sea para una buena comida o una cena. La comida es a la carta, si bien existe la posibilidad de menú en torno a los 18 euros completo.

Sus especialidades son las carnes de buey y los arroces. Pero no falta por supuesto otros manjares típicos de la zona e incluso para compartir en excelente presentación.

Para celebraciones en grupo e incluso si se desea un ambiente de mesón y merienda más desenfadado, también en el Chalé de Josele lo podrá usted encontrar. Se agradece el mantel de hilo y todo el cuidado menaje que rodea el ritual de un buen plato de embutido, carne, pescado o aquello que uno haya escogido.

Durante el buen tiempo, la terraza lateral también sirve de comedor al aire libre, pero incluso se cuenta con un coqueto comedor con techo acristalado para cuando el tiempo enfría. Y por estos lares vaya si enfría. Por ello, recomendamos además solicitar información de la zona que en la recepción del hotel nos recomendarán para visitar y conocer más de Astorga y sus históricos lugares.

Restaurante La Peseta

Si existe un templo del buen comer en Astorga, que los hay, uno de ellos sin duda es La Peseta. La historia del restaurante es también la historia de las cinco generaciones que lo han regentado desde finales del siglo XIX.

Quizás, como estamos en una ciudad bimilenaria donde la historia forma parte de sus gentes, bien convendría recordar que todo comenzó allá por el año 1871 cuando Vicente Alegre y su mujer Mª Teresa Olandía se instalan en el número 6 de la calle Sr. Ovalle. Se trataba de una pequeña tienda de comestibles y bebidas que al poco tiempo se convirtió en una casa de comidas.

Posteriormente el hijo de ambos, Leonardo Alegre y su mujer Florentina Ramos, gran cocinera, se hicieron cargo del negocio. Él, además, compaginaba el negocio con su profesión de carpintero, trabajando en la construcción del palacio de Gaudí. La gran valía de ambos contribuyó a dar prestigio a la pequeña casa de comidas.

Fue hacia el año 1912 cuando Irene, hija de Leonardo y Florentina, comenzó a trabajar en la cocina ayudando a su madre. Mujer de gran valía, tanto gastronómica como comercial, fue quien reformó y orientó el negocio como restaurante moderno, a la vez que registró oficialmente el nombre comercial de “La Peseta”, proyectándolo no sólo a nivel nacional, sino también internacional. A esta proyección contribuyeron también decisivamente sus hijos: Gonzalo y Luciano, los cuales formaron la 4ª generación del restaurante.

 

Actualmente son Luciano y su mujer Balbina los que, juntos a sus hijos Jorge, Ramón e Irene, constituyen la 5ª generación y se encargan de mantener viva la historia de esta casa que se encuentra ya en su tercer siglo de existencia. En la Plaza de San Bartolomé de Astorga, con servicio de hostal si se requiere.

En La Peseta además de ser atendidos como en una propia casa, o incluso quizás mejor, el género es de primera calidad. Muy especiales son los pescados, bastante aceptables las carnes y soberbios sus platos de siempre como las alubias con almejas y otras muchas variedades.

El servicio, insistimos, superior. Siempre mejor reservar con antelación. Y sus precios aceptables a la calidad de su carta y excelente bodega con representaciones de las D.O. de prácticamente toda España.

Jorge en la cocina, Ramón como jefe de sala y la madre, “Balbi”, como relaciones públicas lo bordan.

 

Mantecadas, de Astorga, por supuesto

Las Mantecadas de Astorga son uno de los productos de repostería más conocidos y con más tradición de nuestro país y, con el paso de los años, se han ido convirtiendo en un ‘delicatessen’, presente en  las mejores ferias gourmet. Su origen se remonta a hace más de 200 años, apareciendo la primera referencia escrita de las Mantecadas en 1805. Durante el siglo XIX fueron apareciendo los primeros obradores, hasta llegar a los siete existentes en la actualidad.

Las materias primas utilizadas en la elaboración de las Mantecadas de Astorga son de primera calidad y siguen respondiendo a la receta tradicional: harina, huevos, manteca de vaca y azúcar. El proceso productivo es el mismo que hace 200 años. En primer lugar, se baten los huevos con el azúcar. Una vez que el huevo se esponja, se incorpora la harina. Se continúa batiendo, incorporándose por último la manteca de vaca, batida previamente.

Finalmente, la masa se introduce en las tradicionales cajillas de papel, elaboradas a mano (lo que ha dado lugar a un oficio típico de Astorga, el de las cajilleras), y se hornea hasta que las Mantecadas adquieren su color tostado típico. Materias primas naturales, de máxima calidad y una elaboración artesanal garantizan un producto único.

Su calidad y su importancia histórica fueron reconocidas, en 2004, con la concesión de una figura de calidad como es la Indicación Geográfica Protegida (IGP), que certifica su origen y su autenticidad. En la actualidad, la IGP vende cada año más de 2.000.000 de etiquetas. La IGP se encarga de vender etiquetas de reconocimiento de calidad a los fabricantes de mantecadas en la zona geográfica que abarca Astorga, Brazuelo, Valderrey y San Justo de la Vega. La Indicación viene contribuyendo de esta manera a crear un producto de calidad, que sigue la fórmula tradicional al 100% y a unificar la diversidad de recetas que se podían encontrar en el mercado antes de su aparición.

Esta identificación de calidad cuenta con siete empresas asociadas: La Mallorquina, El Arriero, Choco Dulces con sus mantecadas ‘Los Maragatos’, Milagritos y Velasco. En la actualidad la fábrica de la Viuda de Alonso ha cesado su actividad pero sigue comercializando su marca por medio de otros, según se explica desde la propia Indicación.

La IGP  nació como promotora desde la Cámara de Comercio de Astorga. Su solicitud de registro o como Indicación Geográfica Protegida para las Mantecadas de Astorga y se publicó, tras su aprobación, en el “Boletín Oficial de Castilla y León” de nº 121 el 25 de junio de 2004. Su principal objetivo es “certificar que las mantecadas evaluadas cumplen con una calidad. Además se encargan de la promoción, publicidad y difusión de la empresa fabricante y de la gestión de subvenciones”, según señalan fuentes de la organización.

Mantecadas de Astorga, el bocado más dulce y sabroso

Las Mantecadas de Astorga son uno de los productos de repostería más conocidos en España. Cuenta la leyenda que la primera receta procede del convento astorgano de Sancti Spiritu, cuando una monja, de nombre María Josefa Gonzáles Prieto, una vez fuera de la congregación, las comercializó.

Su origen se remonta a hace más de 200 años, de hecho, en 1805 apareció la primera referencia escrita, cuando los maestros reposteros Máximo Matheo y Francisco Calvo, proveedores del Seminario Astorgano durante las fiestas navideñas, dejan el primer testimonio escrito de la receta de la mantecada, que todavía hoy se conserva. Durante el siglo XIX fueron apareciendo los primeros obradores.

Para ellos trabajarían las cajilleras, cuya tarea consistía en plegar los cuadrados de papel que servían de protección y envase de la mantecada.

Presente

La Indicación Geográfica Protegida (IGP) Mantecadas de Astorga selló en 2016 cerca de 300.000 cajas de mantecadas de Astorga, del producto de repostería de la comarca, conocido en toda España y otros países.

En la actualidad, la IGP aglutina a seis productores de mantecadas de Astorga. El sello de Indicación Geográfica Protegida para las mantecadas se obtuvo a finales de 2004,y comenzaron a marcarse las primeras cajas en el año 2006. “Tuvimos un bajón en las ventas debido a la crisis en torno a 2009-2010, pero desde 2013 hemos empezado a remontar la producción”, afirman fuentes de la IPG. Desde que comenzaron a sellar en 2006, se han marcado más de dos millones de cajas de mantecadas.

Y aunque cómo las de Astorga, no hay ninguna, si algún día te atreves a hacerlas en casa aquí te dejamos una receta.

 

 

¿Conoces los merles de Astorga?

Sabemos que los astorganos tienen clara la respuesta, pero estamos seguros que la mayor parte de los bercianos y lacianegos que leen nuestros periódicos en sus respectivas comarcas y que comparten este magazine de fin de semana, no. Así pues, nuestro post de hoy va dedicado a ellos.

Que Astorga destaca, entre otras cosas, por sus dulces es algo conocido: mantecadas, hojaldres, chocolates… y, ahora, los merles, que gracias al programa de TVE ‘Aquí la tierra’ han saltado a la fama nacional. Huevos, harina, margarina… y una fórmula secreta que se trasmite de padres a hijos son los únicos ingredientes de estos pastelillos que gracias al vídeo que adjuntamos podrás conocer mejor.

 

Hojaldres de Astorga

Yasodhara López. Hojaldres de Astorga (también conocidos por algunos como mielitos), un manjar algo discriminado de forma oficial por las webs gubernamentales locales y los consejos reguladores. Es sabido por todos que es un dulce muy demandado y producido por todos los reposteros de esta zona, es más, lo fabrican otros obradores fuera de la localidad y a nivel nacional por el gran éxito de los mismos. Pero es curioso que teniendo el éxito que tiene la fórmula haya tan poca información al respecto (ni siquiera desde los blogs), y le lleguen tan pocos halagos llegados de las mismas webs oficiales. A lo mejor porque no es un dulce originario de Astorga (o eso dicen al menos), lo que sí que está claro es que están en un segundo plano total, ensombrecidos por las (por otro lado) geniales y protegidas mantecadas de Astorga. O por ese ancestral chocolate que reina en toda esta localidad. En fin, que aunque todos los productos son de excelente calidad, a mí lo que me gusta, son los hojaldres.

Yo no sé vosotros, pero por muy buenas que están las mantecadas (que lo están y mucho), este hojaldre pringoso, jugoso y tierno, no tiene nada que envidiar a casi ningún otro dulce industrial español, porque de la forma artesanal, se vende ya en pocos sitios (o ninguno) dentro del mismo Astorga. Es más, me atrevería a decir que posiblemente sea

Hojaldres Alonso Fuente: https://11870.com/multimedia/imagenes/pxl_3f609d53e88502f99bb8aa1f4bb093d1.jpeg

Hojaldres Alonso
Fuente: https://11870.com/multimedia/imagenes/pxl_3f609d53e88502f99bb8aa1f4bb093d1.jpeg

uno de los mejores dulces (que no más sanos) de toda nuestra oferta (y de los que yo haya probado), pero os imaginaréis que es algo muy subjetivo. E incluso os añado, a los que no les gusta en exceso la miel (que no es mi caso, ya que yo veo bajar por las paredes una buena rebanada de pan con miel) lo consideran tan revelador, tan mágico y tan digno de probar que aseguran que por un momento se olvidan los prejuicios y las manías culinarias en aras de este bollo tan mullido y meloso.

Yo recuerdo especialmente la marca de hojaldres de Alonso (‘la caja azul’), que a mi casa traían mis padres cuando iban a Astorga y que cuando entraban por la puerta apenas quedaban ya, yo sigo manteniendo esta tradición siempre que puedo con mi tía, a la que, como a mí, le encantan estos dulces pringosos. Hace poco he  traído una cajita comprada allí, y poco está durando, la verdad. Dicen que no llevan exactamente miel, si no un preparado y glucosas y gelatina, yo no sé muy bien lo que es, pero es caer una caja en mis manos y devorarla como hace años.

Para que lo sepáis, las mantecadas de Astorga han conseguido hace relativamente poco (2004) la IGP propia de un dulce acuñado a una tierra desde hace más de 200 años (primer escrito en 1805).  ¿¿Serán los próximos los Hojaldres de Astorga??

Y de cuándo se inventaron poco he encontrado, quizás se originaran como una nueva especialidad en el amplio surtido de pastelerías y obradores de mantecadas de esta localidad, y sólo he podido leer que su origen se remonta a finales de los años 60. Por eso os comentaba que no se le da mucha importancia a este hojaldre. A estos dulces también se les llama también astorganos, y ya sabréis que se venden a lo largo y ancho de todo nuestro país incluido en algunas marcas blancas de dulces al peso. También

Hojaldres

Hojaldres

lospodemos encontrar en panaderías surtidas, pastelerías, al peso o en estas tentadoras cajas. Yo no he encontrado grandes diferencias entre algunas compradas en cajas y otras de panadería o pastelería, pero sí entre distintos bollos. Las compradas en pastelerías son ya más raras de ver porque creo que el hojaldre se tiende a resecar, pero sí lo recuerdo. Así que se la fórmula industrial es la que hoy por hoy impera en el mercado, y reconocemos que está muy bien trabajada y que ha conseguido adoptar casi a la perfección la calidad del artesanal. Además de ser un dulce económico ¿lo bautizamos el dulce predilecto de esta crisis?

Y si alguien quiere saber cómo elaborarlos en casa, una de las webs oficiales del municipio sugiere (con algunos cambios) la siguiente receta: “Harina de trigo, margarina vegetal, huevos, agua, sal, gelatina de manzana y miel. Se mezcla la harina, los huevos y la margarina vegetal. Se añade la sal. Se añade el agua y se amasa un poco. Con un rodillo se estira en forma alargada y se dobla en tres. Se deja reposar 15 minutos. Se echa otro poco de harina y se vuelve a estirar poniendo la masa al contrario. Se repite esta operación tres veces, esperando cada vez 15 minutos. Después se deja reposar la masa algo más de 2 horas. La masa del hojaldre se deja enfriar, en sitio no muy frío. Se le da la forma deseada y se cuece a horno fuerte unos 30 minutos. A todo esto se le da un baño de almíbar que se consigue llevando a ebullición la mezcla del azúcar, agua, gelatina de manzana y la miel.”
Así que ya sabéis, cada vez que paséis por Astorga, ¡¡No os olvidéis de vuestra caja de Hojaldres!!

 

 

 

 

Texto extraído de:

http://www.mercadocalabajio.com

Época de COCIDOS

Yasodhara López. En estas épocas de frio, y sobre todo pensando en la que se avecina este fin de semana os propongo dejar de lado las sofisticaciones varias y  volver a nuestras raíces gastronómicas y a esos platos ya con categoría de patrimonio nacional.

Y ¿Qué plato creéis que os propongo? Una pista, se dice de él que es “el cocido que se come al revés”… Más que una pista casi ha sido una declaración, ¿No? Pues sí, se trata del COCIDO MARAGATO, ese manjar que nos llega de las tierras maragatas tan cercanas al Bierzo.

¿Qué tiene de especial este cocido para diferenciarse de otros riquísimos cocidos españoles? Dicen que su originalidad estriba en que, aunque mantiene los tres vuelcos, se come al revés: las carnes, los garbanzos y, finalmente, la sopa. Una peculiar CARNE COCIDO MARAGATOcostumbre cuyo origen algunos sitúan en la guerra de la Independencia, donde se comían los productos del cerdo primero, por si había que salir corriendo de los franceses.  La otra versión que circula nos lleva a que eran hábitos de campesinos y arrieros, aunque quizás la teoría más plausible fuera la necesidad de los judíos de demostrar, con la carne a la vista desde el principio de la comida, su condición de verdadero converso. A mí de pequeña me contaron también la versión de la guerra… ¿Qué creéis vosotros?

¿Y cuál es el orden del COCIDO MARAGATO?

Como primer vuelco nueve variedades de carne: morcillo, chorizo, tocino, lacón, gallina, oreja, morro, pata, costilla de cerdo y relleno (miga, huevo y picadillo de chorizo y tocino).GARBANZO Y REPOLLO COL

Luego sale el repollo rehogado (con su pizca de pimentón, además) y los garbanzos pedrosillanos ó pico pardal, para mí aquí es donde reside realmente el secreto de este cocido. Estas dos variedades de garbanzos, más pequeños que los castellanos, resultan suaves y de fina piel, cuando los metes en la boca parece que se derritiesen como mantequilla.

Por último, la sabrosa sopa de fideos finos pone el punto final. Todo hecho a fuego lento SOPA COCIDO MARAGATO(este es uno de esos platos que se puede hacer en la olla expres pero el resultado no se acerca al “cocido gourmet”.

Si se quiere poner la guinda al pastel en cuestión de postres, nada mejor que unas natillas caseras acompañadas del rosco, un bizcocho estilo mojicón y el café de puchero.

¿Os animáis a prepararlo? Si no os veis con ganas siempre puede acercarse uno hasta la maragatería y disfrutarlo en uno de los muchos restaurantes que se especializan en este manjar. Y os encontráis lejos para poder comerlo en su cuna de nacimiento que sepáis que ya ha llegado incluso a Madrid intacto (En “El Astorgano”), tanto que al salir del restaurante os parecerá ver la Catedral de Astorga o las calles empedradas de Castrillo de los Polvazares